December 20, 2005

ACTITUDES QUE TOMAMOS EN NAVIDAD

Filed under: Textos en general — Gloria Vázquez @ 1:40 pm

La Navidad. Me encanta esta parte del año. Tiempo de luces, árboles, muñecos de nieve, renos, botas, dulces y nacimientos. Tiempo de aguinaldo o bono navideño. Tiempo de acordarse de la familia con los regalitos que son una parte muy bonita pues a todos nos gusta recibirlos. Tiempo de comidas especiales con sabores que solo probamos en Navidad. Tiempo de mucha familia (o a veces poca), tiempo de vernos, quizás porque esa es la única época en la que algunos se reúnen. Muchos abrazos, aunque a veces no se sientan tanto, pero la época invita a darlos y recibirlos por igual. Tiempo de progrmas especiales musicales por radio y televisión anunciandonos por doquier la estación en la que estamos. ¡Cuántas cosas más se añaden a esta época! Para muchos simplemente el hecho de que comience a hacer frío es una división de la estación. Una preparación para un año nuevo que llega con prisa de que se acabe de una vez el viejo. También es una expectación de lo que ha de venir, retomar fuerzas para el año que se acerca al que ya vemos con frescura para hecharle ganas de nuevo. Todo te recuerda la época y la estación. Hasta las tiendas que por supuesto hacen su agosto con disque las ofertas que no te puedes perder, los adornos y la músiquita de Navidad desde que entras invitandote a comprar algo para alguien. No pueden faltar las fotografías con un señor disfrazado de Santa Claus y algunos esperando tras largas filas en algún centro comercial para obtener la foto del recuerdo. Pero, ¿es eso realmente la Navidad?

La historia de la Navidad se encuentra en la escritura. La hemos escuchado y leido infinidad de veces. Quiciera que tomaramos en cuenta algunas de las actitudes que podemos observar en aquella escena navideña que conocemos tan bien. Quizás tú y yo tenemos alguna de ellas y al reconocerlas, es posible que logres entender no sólo el verdadero significado de la Navidad sino lo que puedes hacer para permitir que el verdadero Jesús nazca en tu corazón.

Existen varios personajes en la escena de Navidad, pero tomaremos en cuenta solo a algunos:

HERODES: Era un rey a quién no le correspondía el trono ya que al que realmente le correspondía tenía que ser un descendiente del Rey David, y él era alguien a quién Roma había puesto. Al escuchar que alguien legal lo podía destronar, se turbó y mandó matar a aquél niño. Yo te pregunto: ¿Qué rey es el que está sentado en el trono de tu corazón? Si Jesús quiere nacer en tu corazón, ese rey se turbará y se molestará. En esta Navidad, ¿Quién es tu rey? ¿Qué ocupa en tu corazón el lugar que le corresponde al verdadero Rey? Es Santa Claus? ¿Son las riquezas, la fama o el vicio? ¿Acaso el orgullo? Permite que El venga a destronar todo lo que ocupa el lugar que a El le corresponde. Si te preguntas porqué no te gusta celebrar, si encuentras muchos pretextos para evitar que esta época sea algo muy feliz quizás sea porque exista algo en tu corazón que estorbe la natividad de Jesús en él. Limpia el trono, invita a Jesús a sentarse en él y si te molestas, debes saber que esa era la misma actitud que tuvo Herodes. ¿Esa actitud la quires tú?

LOS RELIGIOSOS: Los Sacerdotes y escribas sabían a dónde nacería el Mesías. Ellos dijeron: “En Belén de Judéa porque está escrito por el profeta.” Y aunque el lugar estaba cerca de Jerusalén, ni siquiera se molestaron en ir a averiguar y conocer a quién se decía era el Mesías. Era un nacimiento que esperaban, todas las señales se habían dado y ellos sabían esto, sin embargo se perdieron por completo de la tan esperada llegada del Salvador. Muchas veces tantos ritos religiosos con los que creemos saber de Dios son un obstáculo para recibir el advenimiento de Jesús, no en una religión sino una relación personal con El profunda. No podremos perdernos en un conocimiento puramente religioso. El que haya venido Jesús a nacer es un evento que nos tiene que sacudir, se tiene que notar y dar a conocer. Al nacer El en nuestro corazón nustra vida cambia y se transforma. Y yo deseo que en esta Navidad mi vida sea por completo transformada y tocada por aquél nacimiento del que es hoy en día mi Rey.

Los Magos eran personas que tenían reinos y eran personas importantes. No sólo eso, eran distinguidos y poseían muchas riquezas. Dejaron todo por ir a ver el acontecimiento anunciado por aquella estrella que los guiaría a Belén a conocer a aquél niño a quién le rindieron honor. Tardaron mucho más tiempo del que nos imaginamos, aún así, perseveraron hasta logar su objetivo. Con regalos muy significativos lo honraron dejandole saber que El era a quienes ellos venían a doblegarse.

En esta Navidad debemos dejar todo lo que para nosotros es tan importante como puede ser nuestro trabajo, profesión, posición, posesión, el ego mismo y debemos venir a adorar al Rey de reyes. Realmente esa es la escencia de una vida llena de propósito. Adorarle y regalarle mi vida y corazón, por voluntad própia, rindiéndole a El el honor, la alabanza y toda la gloria al que es nuestro Señor y Salvador. Nada debe estorbar esa expresión de adoración en esta época.

Y por último, los pastores. Ellos estaban ocupados, trabajando en lo que conocían y con una actitud de expectativa velaban y guardaban las vigilias de la noche, y en su meditar se oyó una voz diciéndoles: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.” Esto nos recuerda que no importa nuestra posición, ni lo que somos, ni lo que hayamos hecho. En esta Navidad recibimos nuevas de gran gozo que son para todos. Tenemos un Salvador que nació en Belén de Judea que es Cristo Jesús. Ese nacimiento lo celebro con alegría y gozo pues sé que gracias a que El nació yo recibí las buenas noticias del evangelio de Salvación.

No puede haber un motivo más precioso para celebrar esta Navidad que el original, el genuino, el que es. ¡Jesús nació! Y quiere nacer en tu corazón, como el Rey de reyes y el Señor de señores. A quién le rendimos adoración y honra y a quién le entregamos las riendas de nuestras vidas. El del cumpleaños es El. ¿Qué le darás tú en esta Navidad? ¿Qué actitud tendrás delante de El? Yo espero que El encuentre un lugar abierto, no como hace 2000 años que no encontró ni un mesón para nacer. Ahora mi oración es que encuentre muchos corazones abiertos y dispuestos a recibirle. ¿Qué mejor manera de celebrar esta maravillosa época? ¡Muchas Felicidades Jesús!

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